Una de las decisiones criticadas de manera más ferviente con el lanzamiento de los Galaxy S8 y S8 Plus fue aquella por la que el lector de huellas dactilares pasaba de estar ubicado en la parte inferior del frontal a situarse junto a la cámara, en la parte trasera. Esto provoca que el acceso al mismo sea más complicado y, como añadido, supone correr el riesgo de poner el dedo sobre la cámara de fotos en lugar del lector, ensuciando el cristal de la misma. El drama se intensificó con el Note 8, de mayores dimensiones, lo cual implica una mayor dificultad a la hora de llegar con el dedo hasta el lector de huellas.

Tal y como ya destacamos en el análisis del Note 8, esto es un problema de una dimensión importante si resulta que se quiere utilizar el botón como método de desbloqueo por defecto. Esa ubicación nunca debió ser aceptable y, como ha quedado patente, supone una pobre decisión de diseño para un smartphone cuyo precio supera lo mil euros. ¿Acaso había alternativas?

Realmente, sí. La más obvia era haber ubicado el lector en la parte trasera pero centrado y por debajo de la cámara, de manera que al acceso fuera más sencillo y no se corriese el riesgo de ensuciar la misma. Es el caso del nuevo Mate 10 Pro, aunque no del Mate 10 “a secas”. Es este segundo quizá el caso más interesante, pero ambos dejan claro que el diseño sí puede acompañar a la biometría sin necesidad de cometer escándalos de la magnitud del visto en el Note 8.

Me refiero al Mate 10 como el más interesante en lo referido a la bromearía porque, a pesar de restar consistencia a este nuevo capítulo de la gama Mate, incorpora el lector de huellas en la parte delantera habiendo reducido los marcos al mismo tiempo. ¿Por qué? Probablemente porque han pensado más en el usuario de lo que lo hizo Samsung en su día. El resultado es un terminal que no solo dispone de una pantalla de dimensiones razonables con unos marcos mínimos, sino que además será cómodo de desbloquear sin tener que hacer malabarismos.

El lector de huellas está destinado a desaparecer, lo cual no quiere decir que haya que hacer que el usuario deje de utilizarlo como consecuencia de ubicaciones complicadas. Si, por razones obvias de diseño, no se puede implementar en la parte delantera (véase el iPhone X) y no existe un modelo sustitutivo de desbloqueo igual de rápido y fiable, el modelo del Mate 10 Pro –y otros tantos smartphones– es la opción más acertada.